Carpaccio de patas de cerdo

El Carpaccio de Patas de Cerdo es una elaboración que toma la esencia de las patas de cerdo cocinadas a la francesa —el pied de cochon— y la transforma en una presentación contemporánea y elegante. Las patas, ricas en colágeno natural, se cocinan durante horas a fuego lento hasta que la carne y la gelatina natural se ablandan por completo.

Luego se prensan, se refrigeran y se cortan en láminas muy finas, obteniendo el Carpaccio de Patas de Cerdo: textura gelatinosa y rica, sabor intenso y profundo a cerdo cocido. Se sirve frío con aceite de oliva, hierbas frescas y sal en escamas, o ligeramente tostado en plancha para crear una textura crujiente por fuera y melosa por dentro. Un producto para paladares aventureros y curiosos.

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El Carpaccio de Patas de Cerdo es la versión más audaz y creativa del clásico pied de cochon de la cocina francesa, una preparación que toma uno de los ingredientes más humildes del cerdo —las patas— y los transforma, mediante técnica y paciencia, en un producto de alta cocina con una textura y un sabor absolutamente únicos. Para los paladares que buscan experiencias gastronómicas nuevas y auténticas, este carpaccio es una revelación.

Origen y elaboración

Las patas del cerdo son extraordinariamente ricas en colágeno natural, la proteína que al cocinarse se transforma en gelatina. El proceso de elaboración del Carpaccio de Patas de Cerdo comienza con una cocción lenta de 5-6 horas en caldo con verduras y especias, hasta que la carne y los tendones se ablandan completamente. Las patas se deshuesan a mano, se prensan en molde rectangular y se dejan enfriar toda la noche. Al día siguiente se cortan en láminas muy finas de 1-2 mm.

Características organolépticas

El carpaccio de patas tiene un aspecto gelatinoso y brillante, con fragmentos de carne rosada incrustados en una matriz translúcida de gelatina natural. Frío, la textura es firme y un poco temblorosa; a temperatura ambiente, se vuelve más blanda y untable. En boca, la gelatina se funde liberando el sabor intenso del cerdo cocido, con notas del caldo de cocción —laurel, pimienta, zanahoria— y la dulzura natural del colágeno convertido en gelatina. Una experiencia sensorial completamente diferente y fascinante.

Cómo disfrutarlo

Frío con aceite de oliva, sal en escamas, mostaza de Dijon y cebollino picado. O ligeramente pasado por la plancha caliente hasta que el exterior se caramelice y el interior quede meloso. Con encurtidos finos y pan tostado. Marida con blancos minerales: Chablis, Muscadet o un Txakoli. Un producto para gourmets aventureros.
NutrientePor 100 g
Valor energético190 kcal / 795 kJ
Grasas14 g
— de las cuales saturadas5 g
Hidratos de carbono1 g
— de los cuales azúcares0,5 g
Proteínas16 g
Sal1,8 g
Conservar en refrigeración entre 2-4°C. Una vez abierto, envolver en papel film y consumir en un plazo de 5-7 días. No apto para congelación.
Entregas en 48 / 72 horas

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